Dado que llevo desde abril con el bajo sin parar, me he interesado bastante en buscar grupos donde el bajista tenga un papel destacado o sea el artista principal, he estado oyendo mucho funk y acid jazz, he descubierto grupos de ese estilo muy interesantes y posiblemente los próximos artículos -de haberlos, que supongo que sí- se los dedique a ellos así como también quería terminar unos artículos que tengo a medias de algunos grandes grupos de rock clásico no tan conocidos como deberían, pero con quien más fuerte me ha pegado desde que dejé de actualizar es con un señor calvo israelí que toca jazz con una especie de violín gigante y, la verdad, lo hace bastante bien. Su nombre es Avishai Cohen.
- En to'l juanete... cagontó.
El disco que he elegido subir, titulado Aurora, tal vez no es en el que ilustra mejor su enorme técnica como contrabajista ni tampoco es un disco de jazz al uso, pero es el que de lejos más interesante me parece por su concepto, el que paso a explicar porque tiene mucha miga. Se trata de un álbum muy curioso donde lo primero destacable es que Cohen se atreve a cantar a lo largo de todo el disco, ¡y de qué forma! Canta en cuatro lenguas nada menos: árabe, inglés, ladino y, debo decir que con muy buen resultado, también español. Ahí es nada. Lo inmediatamente posterior que hay que comentar es que abandona el estilo de sus álbumes anteriores para aventurarse en algo mucho más personal, íntimo y emotivo: sonidos tradicionales de música judía sefardí, mucha calidez y atmósferas que evocan épocas pasadas en el Mediterráneo, incluso una delicadísima, preciosa y muy acertada incursión en el panteón de los clásicos de la música argentina con una versión muy particular de la celebérrima canción Alfonsina y el Mar que popularizase Mercedes Sosa, homenaje a la poetisa Alfonsina Storni que, según cuenta la leyenda, se suicidó internándose lentamente en el mar hasta desaparecer.
Podría estar adjetivando el disco, sus canciones, su historia y al autor de todo ello durante toda la tarde, pero pienso que la música de este tipo sólo puede definirse consigo misma. Avishai Cohen es tal vez el bajista más talentoso del presente, desde luego mi favorito de entre todos los que no están muertos -lo que me recuerda que debería subir algo de Jaco Pastorius-, los ambientes e imágenes que crea con su música están muy por encima de cualquier cosa que haya escuchado últimamente y pienso que este disco merece tres, cuatro o doscientas buenas escuchas porque no tiene ni una sola sílaba, ni una corchea que no te desgarre el corazón. Y si sois buenos y después de oírlo me contáis lo que os ha parecido, tal vez más adelante ponga algo suyo de otro estilo, que tampoco es manco en el jazz más ortodoxo.
Por cierto, un detalle; ¿he mencionado ya que el disco ha sido editado por Blue Note Records? ¿No? Pues eso.










